lunes, 8 de agosto de 2011

The Legend Of Zelda: Ocarina Of Time

Mis juegos favoritos lo pueden ser por varias razones. Puede ser que tengan una historia tan adictiva y con un desarrollo tan llevado al videojuego que acabo enamorado (Phoenix Wright 3) o que tengan muchísima mágia (Mother 3), o con una calidad desbordante en todos y cada uno de sus apartados (Chrono Trigger) o por supuesto, que sea tan divertido que no sea hace pesado rejugar las fases (Super Mario Galaxy 2). Pero el juego que reseño ahora, coge todo eso y lo junta.

Porque Ocarina Of Time quizás no tiene una gran historia, pero es épica y con un universo digno de un gran libro de fantasía. Destila mágia, por sus escenarios, por las conversaciones, por los personajes... Además es totalmente jugable, divertido hasta decir basta y es un gustazo pasearte por el overworld a lomos de Epona simplemente por pasar el rato. Y cualquier otro apartado del juego, es también sublime.

32 horas más o menos me ha durado el juego, 32 horas que, desde la primera, se podía disfrutar de una belleza visual -y eso que no es ningún portento gráfico- y una genialidad jugable. Y en todo ese tiempo, el juego va a más, tras explorar el precioso Bosque Kokiri, vas al Árbol Deku y sin darte cuenta ya estás dentro de tu primera mazmorra, muy introductoria, pero sin darte ninguna sensación de estar en un tutorial.

Esta va a ser una reseña larga, quizá incluso la más larga que jamás he hecho en el blog, así que a todos los que la lean, mi más sincero agradecimiento.

A PARTIR DE AQUÍ, DESTRIPO EL JUEGO DE PRINCIPIO A FIN


Y por supuesto, después de todo eso el juego sigue a más, pero quiero redactar de principio a fin todo el mágico recorrido que supone la aventura de Link, así que, desde el principio (con spoilers claro):

El Árbol Deku, avisando a Navi para que busque a ese chico en el que va a recaer el destino de Hyrule, la pequeña hada se apresura rápidamente y ahora estamos dentro de sus ojos, en una escena en la que va buscando por el bosque y chocándose, la primera vez que ves el lugar de los Kokiri, es sencillamente sobrecogedor.

Luego, ya manejando a Link, uno comprueba sus movimientos, investiga la pequeña habitación y sale a explorar ese precioso bosque que antes hemos visto durante unos breves segundos. Y cuando digo explorar, es exactamente eso, mirar cada rincón, tirar de todas las piedras, hablar con cada uno de los kokiri para descubrir que neceistas un escudo y una espada. El escudo no tiene misterio, porque con moverte por la hierba descubres que en Hyrule son tan ricos que van tirando rupias cual Hansel tirando trocitos de pan. Y la espada, para llegar a ella hay que recorrer un pequeño laberinto -precedido por un letrero en el que puedes probar a saltar lateralmente y de espadas- en el que van saliendo piedras gigantescas que atacan a los nervios, pues es la primera ''amenaza'' del juego. Pero se ve recompensado al coger la Espada Kokiri y saber que,
ahora sí, vas a poder ir a ayudar al Gran Árbol Deku.

Y es la primera mazmorra y con ella llega el peligro y los puzles, pues toca pensar cómo leches quitar esa telaraña del suelo, toca luchar contra unas plantas acojonantes -a estas alturas, por supuesto- y descubrir que, con pequeños objetos logras hacer cualquier cosa que se te pida, y que con un poco de ingenio acabarás hallando todo lo que tienes que hacer. Ni hablemos de cuando uno se carga a una araña ''un poco rara'' y luego sale una cosa rara de ella, y al cogerla explica que ''es un símbolo de tu valor''. Saber que hay que acabar con los mercaderes con escudo y en un orden o disparar a un ojo con el tirachinas (me atasqué en esto xD) son los primeros pasos para convertirnos en el Héroe del Tiempo. Y por supuesto, el enfrentamiento contra ese Gohma, enemigo que en un principio resulta terrorífico, destrozando sus huevos antes de que salgan por miedo a ver si iban a destruirte esas pequeñas criaturas, o acercándote para luego saltar hacia atrás y dispararle en el ojo. Tras darle la estocada final, ¿un regalo? La recompensa es, ni más ni menos, un contenedor de corazón nuevo. Y al salir contemplas la muerte del Árbol Deku, y aunque acabas de conocerlo, sabes que ha muerto alguien que confía en tí, y por ello te entrega la primera piedra espiritual.

Recorres otra vez el Bosque Kokiri asombrado por su belleza para salir, y te despides de Saria, quien nos entrega la primera ocarina. Y si el bosque era bello, el mundo exterior lo es aún más, tanto de noche como de día, resulta tan bello que da gusto simplemente quedarse parado viendo como el Sol se pone, se hace de noche y luego vuelve a amanecer. Tras esto tocaría ir al castillo, pero a mi me gustó ir al Rancho LonLon, y encariñarte con una Epona que tienes certeza de que la volverás a ver.


Y ahora sí, al Castillo de Hyrule, entrando en todas las casas y rincones camino de ella, conociendo así (bueno, no estoy seguro de que estuviese disponible en ese momento) un negocio de máscaras o un campo de tiro divertidísimo. Poco a poco los ciudadanos dan pistas de todo y en algún momento se consigue un huevo (o un cuco, ya no recuerdo como empezaba) que más tarde se usaría para despertar a ¿Mario?

Ahora, al más puro estilo Solid Snake, toca colarse en el castillo, y es uno de los momentos más intensos de Link Niño, teniendo mucho cuidado para que no te pillen y, aún viendo unas 100 rupias juntas, no cogerlas por miedo a ser descubierto. Y tras muchas tomaduras de pelo a los guardas, ahí está, es Zelda, y narrará la historia de las Diosas de Hyrule así como presentará a ese terrorífico gerudo llamado Ganondorf. Impa también hace acto de presencia, pero para ayudar. Y ahora sabemos que hay que abrir el Templo del Tiempo y para ello se necesitan las tres piedras sagradas, así que... a la aldea de los Goron.

Claro que antes hay que pasar por Kakariko, donde se puede sufrir la muerte más estúpida del juego (anda, un cuco, vamos a ver si se le puede matar a espadazos...oh, oh) y hablar con gentecilla, entre otras cosas se puede descubrir el secreto de esos símbolos dorados Skullutas, y cuando uno se da cuenta de ello se siente realmente mal por haberse asustado de las arañas cuando han aparecido en la casa que tranquilamente se visitaba.

Y andar por primera vez por la Montaña de la Muerte, lo curioso es imaginar que, dentro de muchos siglos, otro Link se enfrentará a Ganon en la cima de esta (el Zelda de NES). Y se llega a la aldea de los Goron, que tienen un pasadizo muy curioso que nos lleva hasta una amiga que seguramente echábamos de menos... y que nos ayudará a poder acceder a la Cueva de los Dodongos, mazmorra curiosa donde las haya, mucho mejor que la anterior, pero curiosamente peor que las siguientes (y es que el juego es un in crescendo totalmente). Y mientras se avanza en la mazmorra, abrir un enorme cofre y decir ''¡Toma ya! ¡Ya no tengo que andar buscando las flores de las narices!'' Porque ahora, en un saquito, se tienen bombas y va a haber que utilizarlas mucho a partir de ahora. Y entre esas veces de uso, está el jefe final de la mazmorra, el Rey Dodongo, al que hay que producirle unos pequeños ardores de estómago. Y al salir, toca ser recompensado por ayudar a los Goron a liberar su cueva, ¡y de qué manera! ahora toca aventurarse a por la última piedra espiritual: La región de los Zora.

No sin antes pasar -esto es opcional, pero yo lo hice justo en ese momento- por la cima de la montaña para conseguir mágia por parte de un hada (que por las pintas y su risa, más bien podríamos llamar bruja, me da miedo ir a recargar la vida).

Y ya de camino a hablar con los zora aparece un tío que vende ''semillas mágicas'', de algo servirán así que por 10 rupias... Y ahora sí, un curioso camino toca para ir a encontrar los zora, pero es llegar y ver que... no hay entrada. Una cascada impide el camino y acto seguido podemos ver esa trifuerza en el suelo que nos tranquiliza y nos dice que hay que hacer lo mismo que otras veces, la ''Nana de Zelda'' que nos servirá para identificarnos.


Y el Rey Zora no quiere atendernos, ¿por qué? Porque su hija Ruto ha desaparecido, y hablando con los habitantes se pueden sacar conclusiones para más adelante (el cómo entrar a Jabu Jabu por ejemplo). Pero hay cierta entrada que lleva al Lago Hylia donde se encuentra una botellita con un mensaje de ¡la princesa Ruto! diciendo que está dentro de Jabu Jabu, a Link le toca otra misión si quiere tener el Zafiro de los Zora.

Y es que esta es, cuanto menos, la mazmorra más rara del juego, no es la primera vez que estamos en el interior de un ser vivo, pero es terriblemente curioso, pues los enemigos son ni más ni menos que las células defensivas de Jabu Jabu. Y hay que hacer mil y un locuras con el recién obtenido bumerán (en esta misma mazmorra) para poder reorganizarse el camino hacía el final. ¡Ah! Sin olvidar que casi desde el principio tenemos que cuidar de la caprichosa princesita Ruto.

Y aquí hay dos jefes. Bueno, realmente el primero no es un jefe al uso -no sale ni su letrero ni da un contenedor de corazón- pero me gusta interpretarlo como un subjefe, porque hay una forma concreta de eliminarlo. Pero el enfrentamiento con el verdadero jefe de la mazmorra es sublime:
Barinade. Me tiré muchísimo tiempo para descubrir como narices se le vencía, y cuando se consigue acabar con un jefe que parece interminable, es una subida de adrenalina impresionante.

Tras ello, hemos conseguido salvar a Ruto, la cual nos obsequia con dos cosas: La tercera piedra espiritual y su promesa de matrimonio, uno de los momentos más hilarantes del juego. Ahora sí, vamos al Castillo, pero al ir hacia allí encontramos a Zelda y a Impa a lomos de un caballo escapando del malvado Ganondorf, ellas no se van sin lanzar a Link el objeto que da nombre al juego: LA OCARINA DEL TIEMPO. Y viene acompañada de una llamada telepática de Zelda que enseña la Canción del Tiempo, con la cual hay que ir al Templo del Tiempo.

Y aquí es donde el juego pasa de ser mágico y entrañable a ser algo aún más grande, con un Link extrayendo la espada maestra del pedestal, pero ocurre un contratiempo con Ganondorf y va a desatar un caos.

Pero no es hasta 7 años después cuando Link despierta de su letargo y habla el sabio Rauru, que explica al Héroe del Tiempo que para salvar Hyrule tendrá que despertar a los otros 5 sabios y le da el Medallón de la Luz, que simboliza el poder de Rauru.

MOMENTAZO ÉPICO: Aparece por primera vez un personaje tan grande como es Sheik, que explica a Link la existencia de los 5 templos para encontrar a los 5 sabios. Ahora toca ir al
Templo del Bosque (bueno, hay que conseguir un gancho), lugar al que da bastantes quebraderos de cabeza llegar por culpa del laberinto que supone el Bosque Perdido, a eso hay que añadirle la tensión que dan esos enemigos gigantescos preparados para embestirte. Pero llegar al Templo del Bosque y encontrarse a Sheik para que enseñe el Minueto del Bosque, por sí solo ya es una recompensa impresionante.

Quiero recalcar uno de los momentos más estremecedores del juego, que ocurre en la Plaza del Mercado de Hyrule. Realmente es un enemigo más, pero la primera vez que oyes ese grito de agonía y ves como se va acercando a ti un zombi sin poder moverte, sientes verdadera angustia.

Y es que todos y cada uno de los Templos son impresionantes, un diseño artístico del más alto nivel, una estructura del escenario impresionante. No me equivoco al decir que Ocarina Of Time es uno de los juegos con mejor diseño de niveles, soluciones y caminos de la historia. El del Bosque es el primero de los cinco, pero no deja de estar inspiradísimo, con varias puertas a seguir para encontrar cuatro poes que luego tocará destruir, pasar por el pasillo retorcido que más tarde se descubre que, con las recién adquiridas flechas, se puede poner correctamente para continuar avanzando en ese laberíntico templo. Y al final, bajando el ascensor y pulsando
pequeños interruptores, aparece Ganon Fantasma. Seguramente sea el tercer mejor jefe de todo el juego, no saber como vencerle hasta descubrir que por los cuadros aparecen DOS Ganon a caballo y que solo uno es el verdadero al que hay que atacar antes de que salga del todo es una sensación de tiunfo brutal, además este fue el primer jefe que me mató y cuando creí todo perdido vi que un hada me resucitaba, y me sentí poderoso y con el valor de enfrentarme a ese fantasma. Y esto demuestra que Ocarina Of Time es una verdadera obra maestra de los videojuegos, pero se tiene que jugar sin guía, disfrutando de los acertijos y pensar igual que lo pensaría Link: Porque el Héroe del Tiempo es el jugador.

Conocer a los sabios es duro y nostálgico. Duro porque son los antiguos amigos que Link hizo cuando era niño que ahora están
participando en batalla contra Ganondorf y nostálgico porque hacía 7 años que estos amigos no se veían. Todos los encuentros con los sabios son memorables, pero el de Saria está un peldaño más allá, la amiga y el amor de la infancia de Link, la chica que nos daba consejos al tocar su canción, ahora tiene que apoyarle un paso más allá y con ello le otorga el Medallón del Bosque.

Ocarina of Time si uno quiere, es un juego sin fin, por ello la libertad que se otorga al poder recorrer toda la campiña e ir a todos los lugares es bestial, y dan ganas de recorrer hasta el último rincón. Siguiendo la historia (y la anterior conversación con Sheik en el Templo del Tiempo) hay que ir a visitar a los goron, curioso el hecho de que no haya nada más que un habitante en el poblado, que resulta ser el hijo del jefe Darunia y que pide que salvemos a su
padre.

Y así, con un sayo que proteje del calor y mediante una puerta escondida, Link llega al Cráter de la Montaña de la Muerte (lugar que de niño era inexplorable por el límite de tiempo) donde espera Sheik para enseñarle al héroe el Bolero de Fuego.

El Templo del Fuego al principio parece sencillito, se encuentran muy rápido el mapa y la brújula, y rápidamente se pueden salvar muchos goron, pero en el momento que uno piensa ''durará poco, parece ser'' descubre una cosa tan enrevesada y laberíntica que... no puedo parar de adorarla. No es uno de mis Templos favoritos, pero me encanta, aprovecha los usos de todos los instrumentos y el martillo es un invento de lo más curioso para activar interruptores o para llegar al jefe. Jefe que, por cierto, se asemeja mucho a esos juegos de machacar topos, la diferencia es que un dragón amenazante como Volvagia impone bastante más respeto. No es tampoco mi jefe favorito, pero la forma de combatirle es, cuanto menos, curiosa. Por supuesto, nuestro buen amigo Darunia es el tercer sabio y el que entregará a Link ese misterioso Medallón de Fuego.

Y la siguiente aventura no es un templo, esta vez toca ir a la Región de los Zora donde encontraremos al rey congelado, y donde estaba Jabu Jabu ahora está la Caverna de Hielo. Una mini mazmorra de lo más entretenida, donde se conseguirá el invento indispensable en el
siguiente templo: Las botas de Hierro, también el misterioso Sheik vuelve a hacer acto de presencia enseñando otra de sus preciosas melodías.


Link tiene que continuar su aventura, no sin antes descongelar al Rey Zora y que este le entregue el Sayo Zora, con lo que el hyliano (que a esas alturas del juego no recuerdo si se había desvelado ese detalle) podrá aventurarse a por el cuarto Medallón.

El Templo del Agua es probablemente la mazmorra más odiada en el juego original de la Nintendo 64, el hecho de tener que abrir el inventario para quitar y poner las botas de hierro debería ser una completa locura. En la versión 3DSera se ha cumplido con creces al poder asignar el objeto a un botón y ahorrarse muchos quebraderos de cabeza. Este es mi Templo favorito, no sé si lo sería de haberlo jugado en la consola original, pero me ha encantado la estructura de la mazmorra, con sus tres niveles de agua solo programables desde diferentes sitios, con esa búsqueda del supergancho, con esos remolinos y por supuesto, ese
inolvidable enfrentamiento con Link Oscuro, es uno de los momentos más bestias del juego, porque es totalmente inesperado (incluso para mí, que sabía de su existencia, pero la lógica me decía que este aparecía en el Templo de las Sombras) y terriblemente épico, le destruyes y reaparece, un duelo a espejo contra ti mismo.

De hecho, comparado con Link Oscuro, el jefe de la zona, Morpha, se queda un poco corto en epicidad, quizá el jefe más flojito del juego, pero aún así bastante bueno, controla el agua y con ella va a hacer a Link que lo pase bastante mal, pero el supergancho y la espada maestra serán suficientes para destruir ese núcleo y conseguir una nueva pieza de corazón, y por supuesto, un nuevo portal que conduce a la sala de los sabios donde aparece ni más ni menos que Ruto, tan caprichosa como siempre, para entregar el Medallón del Agua.

Algunos a lo mejor no lo hicieron en este momento, pero lo siguiente que hice tras terminar el Templo, es ir a por esa amiguita que hace 7 años le toque una canción. El rancho está extraño, ese ''pseudo-Luigi'' se ha apropiado de él y ahora la pobre Epona está atrapada. Así que, pagando una cantidad para apostar y tocando una pequeña melodía, Link puede llegar a salvar a la yegua y a partir de ahora comunicarse con ella con la ocarina. Y esa sensación de libertad y de velocidad, ese placer que produce cabalgar con la ya crecida Epona...No tiene precio.

Ahora sí, de vuelta a Kakariko, que ¡se encuentra en llamas! Sheik nos ayuda y nos explica la situación, así como nos enseña ese oscuro y melancólico Nocturno de Sombra que todavía me estremece tocarlo. Pero aún no hay que ir al Templo, porque hay que recoger uno de los objetos más útiles y curiosos de todo el juego. Y Link, esta vez hace 7 años, tiene que vaciar el pozo y adentrarse en él, lleno de peligros, baldosas falsas y zombis. Pero todo tiene su recompensa, y no solo obtiene la indispensable Lupa de la Verdad, sino también los Bombuchus.

El Templo de las Sombras... curioso lugar, otro de mis favoritos, la recién adquirida Lupa y las nuevas Botas Voladoras dan una variedad enorme a todo lo que hay que hacer en este oscuro y estremecedor lugar. Pero es que todo el templo es diferente, pasillos variados en una parte, linealidad en otra, plataformeo, lucha contra esqueletos, el barco, las bombas en las estatuas... Increíble, de verdad, el diseño del Templo es impresionante. Y Bongo Bongo también es un jefe enorme en todos los sentidos, la sensación de ser tan insignificante y pequeño frente a un enemigo tan difícil de vencer... hasta que le pillas el truco y dejas de ser la marioneta de su tambor para pasar a clavarle flechas y espadazos hasta destruirle. Y como siempre, el quinto sabio, en este caso es Impa, realmente no es un personaje al que le tenga muchísimo cariño, así que pocas alabanzas le puedo dar xD.

Y ahora toca otro MOMENTAZO (no nos engañemos, todo el juego está lleno de momentos enormes) como es todo el asalto a la Fortaleza Gerudo, esta vez hay que ser mucho más sigiloso que con Link niño, hay que prepararse para disparar las flechas o el gancho, así como aprovechar todos los atajos posibles para liberar a todos los carpinteros y conseguir permiso para caminar sin peligro por la fortaleza. Pudiendo así participar en el campo de entrenamiento, en el tiro con arco desde caballo y por supuesto, poder encaminarse al desierto donde se encuentra el Templo del Espíritu, aunque antes hay varias cosas de interés por el camino, no voy a comentar sobre ellas porque esto no es una guía del juego.

El Templo del Espíritu también es muy grande, porque es el primer Templo donde entras como niño y debes salir de él como adulto, es donde conoces a Nabooru, es donde se consiguen los poderosos Guantes de Plata y el mejor escudo del juego, es donde te enfrentas a unas bestias en armadura que aunque parecen imponer luego son más fáciles de vencer que un Mercader, y por supuesto donde se encuentra el segundo mejor jefe del juego: Las hermanas Birova. Al principio enfrentarlas con el Escudo Espejo es muy fácil, pero cuando se fusionan es una bestialidad, porque si recibes un ataque de fuego y tu escudo ha absorbido hielo te quema, y si no te apartas bien también te quemas. Un enfrentamiento genial, y tras ello, el tan ansiado Medallón del Espíritu entregado por una Nabooru que no veíamos desde hace 7 años, y aunque el jugador acaba de conocerla, no puede dejar de verla como uno de esos amigos que Link conoció en su infancia.
Y volver al Templo del Tiempo supone acercarse al final del juego, donde se revela la identidad de Sheik (esto a mi no me supone una sorpresa, la culpa la tiene el Smash) como Zelda y a su vez como la séptima sabia, así como dándole a Link un nuevo presente: Las flechas de luz. Y claro, como princesa que es, la rapta Ganondorf y ahora toca ir a su rescate a una inolvidable mazmorra final.

Inolvidable porque para acceder hay que pasar por 6 mini templos con un sabio en cada uno que otorgarán su poder para el enfrentamiento final. Subir las escaleras y pasar las pequeñas salitas mientras escuchas el órgano de Ganondorf es uno de los momentos más intensos del juego, yo estaba TEMBLANDO.

Y llegar arriba no tranquiliza precisamente, porque ahora las tres partes de la trifuerza están juntas: El poder de Ganondorf ansía conseguir la sabiduría de Zelda, pero el Valor de Link lo impedirá. Y esta es la batalla más épica del juego, porque por primera vez, Navi no podrá ayudar, y en esa batalla decisiva nos vemos privados del apuntado automático, estamos acostumbrados a él y no nos dábamos cuenta de la ENORME ayuda que nos suponía la pequeña hada, pero no pasa nada: Las flechas de luz y la Espada Maestra acabarán con ese demonio.

Y tras destruir el mal, el castillo se va a hundir, y acompañado por Zelda, Link y Navi han de escapar a toda prisa, destruyendo y sorteando enemigos para salvar la vida. Y después llega EL MOMENTO, porque ya he dicho que este videojuego es grande y tiene muchos momentazos, pero el mejor de todos es lo que viene a continuación: Ganondorf se levanta convertido en su versión más oscura, GANON, pierdes la Espada Sagrada, pero Navi ahora sí puede ayudar: ''Esta vez, ¡lucharemos juntos!''. Y es que ya Ganon no da miedo, porque Link ha superado muchísimos Templos y amenazas, ya ha vencido a este Señor Oscuro una vez, del que ya hemos destruido su castillo y ahora no es más que un animal, puede con él. Porque si hace unos momentos lo derrotamos sin Navi y con la Espada Maestra, ahora lo vamos a derrotar con Navi y sin la Espada.

Y luego ya, la despedida final, donde yo al menos he entendido que acaba repitiéndose el ciclo de la historia, con Link Niño y Link Adulto, el Héroe del Tiempo, aquí acaba su leyenda, pero no la de Zelda.

Y aquí acaba mi reseña, seguramente el mejor juego que he tenido el placer de jugar, por encima incluso de mi adoradísimo Chrono Trigger, porque Zelda es grande, lo suficientemente grande como para, 13 años después de su lanzamiento, siga siendo considerado por muchos el mejor juego de la historia. Y curiosamente, como jugador que lo ha terminado por primera vez en 2011, puedo decir que no es solo nostalgia. Precioso y memorable. Es curioso, mi juego favorito al empezar el blog era Phoenix Wright 3, a lo largo de este año y pocos meses he descubierto 4 juegos que han conseguido destronarlo: Mother 3, Mario Galaxy 2, Chrono Trigger y ahora el rey de reyes: Ocarina Of Time.

Podría decir que esto es una despedida, pero no es así, tengo aún Skullutas doradas por conseguir, tengo rejugadas que hacer, tengo una Master Quest desbloqueada y solo 14 corazones, aún tengo mucho para jugar por mi aventura de Hyrule y seguramente con los años rejugaré muchísimo esta obra maestra.

7 comentarios:

Sergio dijo...

Ocarina of Time es simplemente perfecto, una obra de arte que otros fans de Zelda tienden a menospreciar. Yo sinceramente le debo gran parte de mi afición a los videojuegos a este juego, en si enorme y grotesco, en sí un juego cuidado al detalle, en sí un juego que tiene de todo y todo está bien. Uno de los mejores juegos de la historia, por supuesto (hace un tiempo me encontré un tal SMG2 aún mejor), y quizá el mejor que ha sabido definir los videojuegos e interpretarlos para el gusto del jugador. Que maravilla.

Para mi blog tenía pensado un Análisis y recorrido (recopiación) de la serie Zelda para septiembre después de hibernar, pero se ve que te me has adelantado xD. Una pasada tu entrada.

Ju*N dijo...

Sergio, muchísimas gracias por tomarte tu tiempo y leer esta entrada.

La verdad es que yo prefiero el OoT (y Chrono Trigger también) al SMG2, cuestión de gustos, pero no deja de ser uno de los mejores juegos jamás creados.

Y me dejas con ganas de leer tu Análisis y recorrido, que el de Dragon Quest y el de Megaman Battle Network me encantaron :)

Roy Ramker dijo...

Es muy difícil hacer un análisis que le haga justicia a esta obra maestra, pero tu detallada descripción de lo que pasa en el juego y lo que te hizo sentir es un buen paso para lograrlo, aún así, espero que nadie cometa el sacrilegio de leerlo sin haberse pasado el juego, porque es un juego que deberíamos jugar y vivir todos y cada uno de nosotros.

Menuda suerte tienes, descubrir grandes juegos como Mother 3, Mario Galaxy 2, Chrono Trigger o Ocarina Of Time este mismo año tiene que ser toda una experiencia, lo bueno es que aún nos quedan muchos grandes juegos por jugar, pero quizá ahora tendrás el listón demasiado alto. Personalmente, puedo decir que este año también he disfrutado mucho con juegos como Mother 3 o Solatorobo, pero a la vista aún tenemos juegos como Xenoblade, The Last Story, Zelda: Skyward Sword, Super Mario 3D Land o BioShock Infinite.

RowSphere dijo...

Hablar de este juego es como hablar del porqué me gustan tanto los videojuegos. Me alegra que hayas disfrutado tanto con este OoT, este año vas de juegazo en juegazo pero es que este para mi es ÉL juego xDDD, después de terminarlo siempre me queda la sensación de "¿y ahora a que juego después de esto O_O"?.

PD: Después de leer tu reseña me he dado cuenta de que yo he pasado olímpicamente del tío de las judías xDDDD.

Ju*N dijo...

Roy, todos los próximos lanzamientos que nombras me interesan muchísimo, salvo Bioshock Infinite, que todavía tengo pendiente el 1 xD.

RowSphere, realmente no hay que hacer gran cosa con las judías, solo sirven para conseguir ciertos trozos de corazón o skullutas doradas.

Yer_Soul dijo...

¿Te quedaste a gusto, eh?^^
Sí, es que es UN JUEGAZO, el mejor de la historia hoy en día aún, es que es así.

Enric534 dijo...

ME he pasado OoT 10 veces, 8 en su consola original, la 64, y 2 en la 3DS (1 normal, la otra master quest) Y qué decir... yo ya he vivido aventuras con Link desde mi infancia, es para mi y muchos, el mejor juego de la historia. Juégalo en la consola original, si este te ha transmitido magia, el de la 64 te transmitirá mucha más.